Placeres

(Echando un vistazo a mi abandonado blog Luz de Otoño, he querido recuperar esta entrada para compartirla una vez más. Espero que os guste. Fue un placer escribirla en su momento…)

Placeres son momentos preciosos y sencillos que llenan de goce y satisfacción nuestras vidas. Esos pedacitos de tiempo y espacio que se atesoran en el fondo del ser y que nos ayudan a ser felices. El deleite de los sentidos en todos los ídem, valga la redundancia. Vista, oído, olfato, gusto, tacto. Hedonismo en estado puro, pero hedonismo bien entendido.
… un café con leche recién hecho…
… la Gymnopédie nº 1 de Erik Satie…
… una caricia todo a lo largo de la espalda…
… la risa de un bebé…
… el cielo gris y la luz de otoño…
… el aroma de las mimosas en primavera…
… chocolate amargo…
… el tacto de la hierba húmeda en los pies descalzos…
… “¡Ajjjo!”…
… una buena conversación sobre cualquier cosa interesante, trascendente o mundano…
… la hipnosis que produce ver dormir a tu hijito, imagen viva de la placidez„,
… la luz del amanecer entrando por la ventana, la brisa refrescante, cortinas blancas, el susurro del mar, el abrazo del ser amado… (esta es el colmo del placer, para mi gusto)

Soy hedonista convencida.

Wonder Woman(s)




De superheroínas está lleno el mundo, y no nos damos cuenta…

Y somos superheroínas porque la sociedad nos exige que lo seamos. ¿A que parece increíble?

Ahí va nuestra lista de superpoderes: tenemos que ser capaces (y fijáos en que digo “tenemos”, palabra que implica que no hay otras opciones posibles, que es una obligación)…

… como decía, tenemos que ser capaces de ser profesionales y capaces en nuestro trabajo de ocho horas mínimo al día…

… que mantenernos siempre hermosas, con la piel de porcelana, el pelo perfecto y el cuerpo escultural, y por supuesto dentro de los cánones de belleza que los modistos de turno nos imponen…

… tenemos que mantener nuestra casa impecable no vaya a ser que venga la suegra sin avisar y resulte que tienes un cómic fuera de su sitio (me refiero a “la suegra” como topicazo, no a mi suegra en concreto, pobrecita mía que es un cielo)…

… tenemos que ser las supermamás que a la vez que dan la teta están todo el día achuchando al rorro (por eso de la crianza con apego, la cual me encanta) PERO al mismo tiempo imponiendo límites absurdos al enano no vaya a ser que se enmadre mientras te peleas con los pañales y le vistes a la última moda de los mismos diseñadores que te imponen la talla 36 (¿sabíais que la 42 está considerada como talla grande en muchas tiendas? Pues ya lo sabéis…)…

… tenemos que hacernos cargo de nuestros mayores cuando ya no se pueden valer por sí mismos…

… por supuesto tenemos que ser esposas ejemplares y amantes espectaculares…

… tenemos que sacar tiempo de donde no lo hay para hacer vida social y quedar a comer con las amigas, con las mamás del parque y con las compañeras de trabajo…

¿Véis como tenemos superpoderes? ¿Qué mujer humana, normal y corriente, sería capaz de hacer todo lo que he reseñado y no morir agotada en el intento?

Yo misma os respondo: NINGUNA. 

Y por eso mismo, somos una legión de superheroínas llenas de complejos porque no puedes tener la casa perfecta porque si pasas el mocho no estás con el niño y luego te sientes culpable al no haber jugado con él todo el rato que te hubiera gustado y llegas cansada a trabajar y quieres mandar a tomar a todos al carajo y no te apetece maquillarte y sí zamparte ese bollo rebosante de azúcar y felicidad y… ¿sigo?

Vale. Lo reconozco. Tengo un pequeño secreto.

Hace tiempo que dejé de querer ser superheroína y me concentré en ser sólo Shiaya.

Y, fijáos… resulta que soy feliz.

Sigo trabajando en algo que me gusta, pero no me llevo trabajo a casa ni me acuerdo de él el día que estoy librando.

Me cuido sólo lo que me apetece, tengo unas canas que me encantan y gasto una 46 de talla, con el pecho dilatado por el embarazo y las caderas inmensas por el parto. Y me miro al espejo y me gusto. Y no gasto un duro en ropa de marca. Prefiero las camisetas frikis.

Mi casa no está impecable, pero está limpia, y al entrar en ella da sensación de hogar, y no de portada de revista de decoración.

Soy la SUPERMAMÁ con mayúsculas, al menos para mi pitufo, porque le crío como me nace del alma, con muchos abrazos, muchos besos, muchos mimos, muchos juegos, muchos dibujos animados y mucha, mucha, alegría.

El día que toque estaré encantada de cuidar de mis mayores. Pero es que me han educado así…

No se si seré una esposa ejemplar, eso preguntádselo a Loken. Pero soy feliz compartiendo mi vida con él. Creo que él estaría de acuerdo con eso…

No tengo una gran vida social. Prefiero la familiar, qué le vamos a hacer. Pero cuando veo a mis amigas es como si nos hubiéramos visto la semana pasada, aunque haga cuatro meses que no comamos juntas. Además, hay internet para no perder el contacto.

… para eso, y para escribir posts interminables…

(Prometo un microrrelato la próxima vez. Palabrita de superheroína).

Propósitos

Año nuevo. Vida nueva. Eso dicen.

2011. Año impar. Yo también cumplo años impares. Un número bonito. En un mes impar. Me gustan los impares.

Todos hacemos propósitos en Año Nuevo. Que si voy a adelgazar 10 kilos. Que si voy a ir al gimnasio tres días a la semana. Que si voy a comer sano. Que si me voy a apuntar a un voluntariado. Chorradas. Al final, nadie las cumple. 

Igual tendríamos que pensar en propósitos más plausibles. Cosas que realmente podamos cumplir. Objetivos que nos motiven, que nos gusten, que nos hagan soñar.

Me apetece compartir con vosotros mi lista de propósitos de año nuevo.

  • Sonreír cada día al levantarme, al llegar a trabajar y al acostarme.
  • Ver de una buena vez “Perdidos”. Y “Cómo conocí a vuestra madre”. Y la nueva temporada de “Futurama”. Y “Battlestar Galactica”. Vale, ver todas esas series que tengo pendientes desde hace tanto tiempo.
  • Conseguir un disfraz de Tron en tamaño 12-18 meses.
  • Ir al cine al menos una vez cada tres meses. Espero que los estrenos cooperen.
  • Escribir por aquí al menos una vez a la semana.
  • Consguir que el facehugger de saltos de alegría cuando vea Star Wars (ya lo hace cuando salen Los Vengadores).
  • Mandarle a Zirta los guiones de Hilando el Destino al menos una vez al mes.
  • Literatura infantil. Monstruos, desvanes, escaleras y niños pequeños…
  • Empezar a leer “The Mighty Thor” y no olvidarme de volver a leerlo a partir del cuarto número. (Me gusta Thor. Su alter ego es enfermero, como yo. Claro, que yo no soy una diosa nórdica, aunque no me importaría. Lo de nórdica, por eso de la sociedad avanzada, no tanto lo de diosa. Ya estoy desvariando. Disculpad, es que estoy de noches y son las cinco y media de la madrugada.).
  • Comprarme algo más de ropa. Friki, a ser posible. Quiero una camiseta con un alien o algo así…
  • Comprarle al niño ropa friki, si la encuentro.
  • ¡BAZINGA!
  • Empezar a escribir esa novela de ciencia ficción que lleva dando vueltas a mi cabeza desde hace fácil 10 años y que no empiezo por miedo a no acabarla nunca.
  • Verme absolutamente fabulosa siempre que me mire al espejo, esté como esté de gorda, delgada, guapa, fea, vestida o no.
  • Cultivar la paciencia cada vez que el enano se acerca a mis comics. Ya devoró uno, no creo que lo vuelva a hacer (¿por qué creéis que le gustan tanto Los Vengadores? Ya los ha probado)
  • Ser feliz porque vea feliz a los míos.
  • ¡FREAKY MAMI POWERRRR!

No está mal. Muchas cosas. No se si plausibles o no. Igual las cumplo. Igual no. Pero es divertido hacer listas de cosas, sobre todo a las 5.40h de la mañana en los ratos muertos del trabajo.

Gracias por leerme. Aunque no sea de madrugada.

¿Combinar frikismo y maternidad/paternidad? Disney XD pone Los Vengadores, Iron Man, Lobezno y los X-Men. Nikelodeon el Superhero Squad (que al facehugger le encanta, sobre todo cuando sale Hulk). ¡Soy feliz!
McGyver es capaz de arreglar escapes de ácido con chocolate. Es mi dios.