Tierra.

Era tan hermosa. Tan redonda. Tan azul. Tan brillante.

La Tierra…

La mayor maravilla que un hombre podía experimentar era contemplar la Tierra desde el espacio, flotando dentro de un traje espacial, pendiendo tan sólo del cable de seguridad que lo anclaba a la nave.

Solo que él no tenía ese cable.

La avería les obligaba a regresar rápidamente a tierra si querían salvar la vida. El oxígeno en el espacio es finito. Y él había conseguido tapar el orificio del escape, al menos el tiempo suficiente para que la nave regresase.

La avería también había dañado el cable de seguridad. Había sido una misión suicida. Su vida por la de sus compañeros. Tenían hijos, familia, amigos. Él no tenía a nadie que le fuera a echar de menos allí abajo.

La nave regresó a la Tierra. Esperaba que con todos vivos. Si no, el sacrificio habría sido en vano.

Y allí estaba. Flotando en el espacio. Sobre la Tierra. Contemplando el azul de los azules, el brillo perfecto. 

El oxígeno se acabaría pronto. Debía tomar la pastilla, o sería doloroso.

Pendería eternamente sobre la maravilla de las maravillas.

Cerró los ojos. Durmió. Para siempre.

Feliz.

  1. oonomatopeya ha reblogueado esto desde shiaya
  2. k-la-k ha dicho Uno de estos dias, uno de estos dias te he de sorprender, me encantan tus pequeñas narraciones, todo se ve tan claro. Bien hilado, bien llevado, los finales no son tristes o felices, los finales son <3
  3. shiaya ha publicado esto
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